Un enfoque único
La historia de la marca
Laura Chávez creció en la década de los 80 y se introdujo en el mundo de la joyería de alta gama tras una trayectoria profesional en el ámbito empresarial, más que en el del diseño —lo cual puede ser precisamente la razón por la que fue capaz de detectar una oportunidad que la industria establecida había pasado por alto—. Cuando descubrió los diamantes creados en laboratorio en Londres, se dio cuenta de inmediato de que ofrecían todo lo que ofrecían los diamantes extraídos de minas, sin la destrucción medioambiental ni la incertidumbre ética. En 2018, fundó Lark & Berry y se comprometió por completo con las piedras cultivadas en laboratorio, una postura que suscitó el rechazo de las figuras más destacadas del sector en aquel momento, pero que desde entonces ha quedado justificada a medida que esta categoría se ha ido generalizando. La convicción fundacional de la marca nunca ha cambiado: que la joyería de alta gama debe ser de una belleza impresionante y de una responsabilidad irreprochable, y que estas exigencias no son incompatibles.









