Un enfoque único
La historia de la marca
Beatrice Bongiasca no creció con el deseo de convertirse en diseñadora de joyería. Fue en la universidad, al descubrir su pasión por el diseño tridimensional, cuando este medio la encontró a ella: la joyería como una miniescultura para el cuerpo. Creó Bea Bongiasca para cubrir una carencia que sentía personalmente: como millennial, deseaba joyas elaboradas con técnicas refinadas en oro y piedras preciosas que no supusieran un gasto inalcanzable. Cuando comenzó, esa categoría apenas existía. Las tiendas tradicionales consideraban que su trabajo no era lo suficientemente refinado; las tiendas de moda conceptual pensaban que era demasiado refinado. Le llevó tiempo lograr que se entendiera correctamente lo que hacía, pero el mercado acabó poniéndose al día, y la joyería demi-fine es ahora una de las categorías más importantes de la joyería contemporánea. Bea Bongiasca contribuyó a su desarrollo.






