Un enfoque único
La historia de la marca
Sarah Emilie Müllertz es coleccionista de arte desde su adolescencia, y se inspira en igual medida en el arte moderno, la arquitectura japonesa y la tradición del diseño danés. Antes de fundar Kinraden, dirigió su propio estudio de arquitectura y, posteriormente, pasó a ser socia y directora global de diseño en Henning Larsen Architects, donde dirigió equipos internacionales en proyectos caracterizados por la pureza, la estructura y la comprensión del contexto.
Ese trasfondo se aprecia en cada pieza de Kinraden: la misma disciplina aplicada a una escala diferente. El nombre de la marca proviene de la palabra del inglés antiguo que significa «parientes»: la idea de que todos los seres vivos de la Tierra están relacionados y de que todo lo que tocamos afectará de alguna manera a los demás. «Al fin y al cabo, no somos nada los unos sin los otros», afirma Sarah. Los materiales responsables y los metales preciosos reciclados han formado parte de Kinraden desde el primer momento; no se trata de una postura adoptada posteriormente, sino de los cimientos sobre los que se construyó la marca.









