Un enfoque único
La historia de la marca
Deborah Blyth se inició en el mundo de la joyería gracias a su pasión por las artes y a su profunda conexión con la naturaleza, dos influencias que han marcado no solo lo que crea, sino también cómo lo hace. Su proceso es pausado y específico de cada lugar: diseña y elabora sus piezas en el norte de Londres, y la montura de las piedras se realiza en Hatton Garden, en un proceso que mantiene la producción genuinamente local. Durante el confinamiento, ese mismo instinto por la belleza y la artesanía se extendió a una colección de artículos para el hogar: candelabros de formas fundidas que parecen prolongaciones del propio goteo de la vela, y pequeños cuencos elaborados en latón recubierto de oro de 18 quilates, diseñados para contener desde condimentos hasta gemelos. Según ella, se trató de una evolución natural a partir de la joyería: arte funcional que aporta ese mismo toque de lujo cotidiano a los espacios que habitamos.






