Un enfoque único
La historia de la marca
Christine Hvelplund se inició en el mundo de los diamantes antes de dedicarse al diseño, un origen poco habitual que confiere a su obra una autoridad técnica que la mayoría de los diseñadores de joyería nunca llegan a desarrollar. El comercio de piedras sueltas en la tienda de su marido en Copenhague le proporcionó un profundo conocimiento de la calidad y el carácter de las piedras, algo que ahora se refleja en cada pieza que crea. Cuando pasó del comercio al diseño, se llevó consigo esos conocimientos y creó una marca en torno a un único principio innegociable: cada pieza debe contener un diamante. Varios diseños llevan el nombre de sus tres hijos. Su hija mayor, Naila, es la modelo de muchas de las campañas y trabaja en la empresa. «Creo que a los clientes les gusta mucho que sea un asunto personal, cariñoso y familiar», afirma Christine, y eso se refleja en cada colección que lanza.










