Un enfoque único
La historia de la marca
Carolinne Barholm no tenía previsto convertirse en diseñadora de joyería. La naturaleza y la creatividad la llevaron hasta allí y, una vez allí, se trajo consigo todo el reino animal: sus piezas incluyen motivos de monos, leones, libélulas y carpas koi, por citar algunos ejemplos.
La pieza con la que empezó todo fue el brazalete de la leona: impactante, simbólico y, aún hoy, uno de sus diseños más personales. «Es impactante, simbólico y, aún hoy, una de mis piezas más personales», afirma. Partiendo de ahí, Carolinne ha dedicado una década a construir una marca que se niega a ir a lo seguro.







