Un enfoque único
La historia de la marca
Anna Wallander fundó AKIND en 2019 con una clara convicción: que la joyería de alta gama podía crearse de otra manera, sin renunciar a la artesanía, el diseño ni la integridad de los materiales. La marca se construyó en torno a dos principios innegociables: los metales reciclados y las piedras preciosas cultivadas en laboratorio, no como una apuesta por una tendencia, sino como una convicción fundamental de que la belleza de las joyas no debe conseguirse a costa del planeta.
La transparencia es un aspecto fundamental del funcionamiento de AKIND: se informa a los clientes exactamente de dónde proceden sus joyas, de qué están hechas y por qué están pagando. Sin nuevas explotaciones mineras, sin orígenes poco claros y sin intermediarios poco éticos.








