¿Qué es una esmeralda?
La esmeralda es la variedad verde del berilo, cuyo color se debe al cromo y al vanadio. Presenta una dureza de 7,5 a 8 en la escala de Mohs y es una de las cuatro piedras preciosas, junto con el diamante, el rubí y el safiro. Casi todas las esmeraldas contienen inclusiones —denominadas «jardín»— que constituyen una parte intrínseca del carácter de la piedra, más que un defecto de calidad. Las esmeraldas de mayor calidad proceden de Colombia, aunque Zambia produce material excepcional que suele estar infravalorado.
¿Cómo puedo saber si una esmeralda es de buena calidad?
El color es el principal factor de calidad: un verde vivo y puro con una fuerte saturación. Una piedra de color intenso con un «jardin» visible tiene más valor que una piedra pálida y limpia. La pureza se evalúa en función de la presencia esperada de inclusiones, más que de su ausencia: lo que importa es si el «jardin» afecta a la belleza o a la integridad estructural. El tamaño importa menos que el color: una piedra pequeña y de color vivo es una esmeralda mejor que una grande y pálida. Para compras importantes, merece la pena solicitar un certificado de GIA, Gübelin o SSEF que confirme el origen y el estado de tratamiento.
¿Se tratan las esmeraldas?
Sí: alrededor del 90 % de las esmeraldas del mercado han sido tratadas con aceite de cedro o resina sintética para rellenar fracturas que llegan hasta la superficie y mejorar la pureza. Se trata de una práctica habitual en el sector, aceptada en todo el comercio, y que se lleva utilizando desde hace siglos. El grado de tratamiento (pequeño, moderado, significativo) influye en el valor. La consecuencia práctica para los compradores es que el cuidado de las esmeraldas es específico: nada de limpieza por ultrasonidos, nada de calor ni de productos químicos agresivos. El tratamiento es estable si se cuida adecuadamente y no afecta al aspecto de la piedra en condiciones normales.
¿Es la esmeralda adecuada para un anillo de compromiso?
Sí, para el comprador adecuado. La esmeralda es lo suficientemente resistente como para llevarla a diario, con una dureza de 7,5-8 en la escala de Mohs, y su color y singularidad la convierten en una magnífica elección. Las advertencias que conviene tener en cuenta son específicas: requiere un manejo más cuidadoso que el diamante o el safiro; el tratamiento con aceite de cedro implica que deben seguirse las normas de limpieza de forma sistemática; y es recomendable una montura protectora (con bisel en lugar de garras) para el uso diario. Los compradores que amen esta piedra y estén dispuestos a cuidarla adecuadamente se verán recompensados; aquellos que busquen algo que puedan llevar sin preocuparse, se beneficiarán más del safiro o del diamante.
¿Cómo debo cuidar la joyería con esmeraldas?
Límpielas únicamente con jabón suave, agua tibia y un cepillo suave; nunca utilice limpieza por ultrasonidos ni con vapor, ya que ambas dañan el tratamiento con aceite de cedro que rellena las fracturas naturales de la piedra. Evite el cloro, los productos químicos agresivos y los cambios bruscos de temperatura. Guárdelas separadas de las piedras más duras. Haga que un profesional revise la montura una vez al año. Los requisitos de cuidado son más específicos que los de la mayoría de las piedras de color, pero totalmente manejables si se establecen los hábitos adecuados desde el principio.